Mundo flotando, estructuras

Hugo Wirz - Mundo flotando - Estructuras - Aspa Contemporary

Hoja de sala      /      Nota de Prensa

Hugo Wirz. Huevo del mundo. 2003. 56 x 38 cm. aguatinta,ejemplar 1/8. 300,00 € IVA incluido.
Huevo del mundo. 2003. 56 x 38 cm. aguatinta, ejemplar 1/8. 300,00 € IVA incluido.

Muy conocidas son las consecuencias que los viajes han tenido en la evolución de la obra de numerosos artistas: Poussin en Roma, Delacroix y Matisse en Marruecos, Klee en Túnez donde descubrió que era pintor (yo y el color somos uno), Beuys en la península de Crimea donde cayó su avión de guerra y donde nació su interés por la grasa, Huftier en la India donde incluso le han dedicado un museo, etc.

En el caso de Hugo Wirz, fue su estancia de dos años y medio en Camerún (1975-1978) la que le permitió familiarizarse con diversas técnicas de la industria artesanal africana (cerámicas, telas, cestos), una experiencia “exótica” de la manipulación de los materiales nunca olvidada y que volvió a ser de plena actualidad cuando descubrió la gran tradición artesanal española después de instalarse en Madrid en 1996. Pero ese recuerdo no hubiera sido tan determinante para la orientación de su obra plástica sin su formación técnica a la que le debe no solamente su constante curiosidad por el modo de funcionamiento de las cosas, sino también su capacidad de aplicar las leyes estudiadas al campo de su arte. Además de la técnica de la ensambladura en sus cuadros, tampoco debe extrañarnos su plena dedicación al arte del grabado donde la combinación del conocimiento técnico y de la experimentación con los materiales es fundamental. Cuadros y grabados comparten además el uso exclusivo del papel, con lo cual la manipulación de este material se convierte en razón principal de su dedicación al arte.

 

Dejando a un lado su vinculación con los grabados, está claro que las cualidades mecánicas del papel son las que le han determinado a aplicar a este material la técnica de entrelazar fibras tal como lo observó en cestas y textiles africanos: además de su buen comportamiento como receptor del color, el papel es flexible, se corta fácilmente y es lo suficientemente resistente como para formar estructuras estables, aunque no tanto como el mimbre, el junco o el esparto para ser utilizado fuera del puro arte. Y si bien la utilización de cualquier otro material no le hubiera permitido tomar tanta distancia respecto a estos referentes africanos como para elevar su condición de objetos artesanales a la de arte, es únicamente gracias a sus componentes conceptuales como estos trabajos con papeles logran hacernos olvidar su dependencia de unos modelos limitados por lo común a una función utilitaria y decorativa.

 

A la vista de estos trabajos, no cabe duda de que la obra de Hugo Wirz puede incluirse dentro de la corriente estructuralista del arte, no tan lejos de los Cuadrados mágicos en forma de damero de Paul Klee si no fuera por su radical distancia respecto al color, o de numerosos cuadros de María Helena Viera da Silva (El juego de naipes de 1937, La partida de ajedrez de 1943, La habitación con azulejos de 1935, El enigma de 1947, Corredor sin límite de 1942, cuya estructura ha sido recuperada por Hugo para componer su Políptico del 2001), con lo cual estoy obligado a evocar también aquí las composiciones de Torres García. Paul Ricœur estableció claramente las cuatro condiciones necesarias que permiten analizar cualquier entidad siguiendo la metodología estructuralista, tal como las vemos enunciadas y respetadas en los entrelazamientos de Hugo Wirz.

Extracto del texto:

Los acontecimientos escondidos detrás de los entrelazamientos de Hugo Wirz.

De Michel Hubert Lépicouché.

Haz click en este vínculo para leer el texto completo